No recuerdo mi primer día de colegio, pero sí conservo recuerdos de cuando estaba en educación infantil y creo q nunca lloré por tener que ir al cole ya que allí me lo pasaba mejor que en casa jugando con otros niños. Supongo que quienes realmente lo pasan mal son algunos padres que tienen que dejar a sus niños “solos”.
Una de las cosas de las que más me acuerdo es de la profesora, un modelo que nos marca mucho, ya que no sería la primera niña que se confundiría al llamar a la profe “mamá”. También puede que la recuerde porque aunque luego ya estaba en primaria era el mismo colegio y la profesora nos seguía saludando y preguntándonos que que tal nos iba todo, una buena profesora… La recuerdo porque era como nuestra protectora, nuestra “mamá” dentro de aquel sitio tan grande, siempre muy cariñosa y con una sonrisa en la boca.
Mis compañeros de clase siguieron siendo los mismos durante todo primaria, por lo tanto los recuerdo a todos, pero me acuerdo especialmente de una niña, se llamaba Noa, estábamos siempre juntas y fuimos muy amigas desde que nos conocimos hasta que ella se fue del cole porque se iba a vivir a otro sitio. A saber que es ahora de esa chica…
Las tareas que llevábamos a cabo en el aula supongo que eran muy variadas, pero especialmente me acuerdo de un día en el que todos teníamos que hacer formas de plastilina, la profesora pasaba a nuestro lado y nos decía que le parecía nuestro molde, y, si al final te portabas bien podías ir al rincón de los juguetes, el paraíso en aquel momento… En aquel rincón podíamos hacer de todo; jugar con los bloques de lego, hacer muchos puzles, rompecabezas, etc.
La distribución de la clase la recuerdo ligeramente; nuestras mesas estaban juntas de cuatro en cuatro y delante teníamos una pizarra decorada con muchos dibujos alrededor. Al lado de nuestras mesas teníamos los percheros, donde cada uno tenía un dibujo o su nombre con un dibujo (no lo recuerdo muy bien…) asignado y ahí es donde cada uno tenía que colgar su abrigo. Me acuerdo muy bien que mi dibujo tenía un guante. Al otro lado de nuestras mesas estaba la mesa de la profe y justo al lado el rincón de los juguetes donde íbamos si nos portábamos bien.
Y el colegio en general lo veíamos como algo súper grande, y cuando salíamos al recreo no nos dejaban pasar al recreo de los mayores, los cuales veíamos como auténticos ídolos y soñábamos con ser mayores para ir a ese recreo y ser los jefes del patio.
Hay que ver cómo cambia la visión de las cosas con el paso de los años…
Lidia Abalo Ferreiro
laykila@hotmail.com
No hay comentarios:
Publicar un comentario