jueves, 13 de noviembre de 2008

el primer dia que recuerdo


Como siempre llegaba tarde a clase, mi madre me llevaba del brazo y yo no quería quedarme sola, ella sabía que me iba a poner a llorar, así que me empujó hacia la entrada, y cerró la puerta. Yo, me di la vuelta con la mala suerte de darme un golpe en toda la cara contra el cristal de la puerta, con lo cual empecé a llorar y me llevaron a clase, era luminosa con dibujos en ventanas y paredes, había una estantería con libros que la profesora nos leía todos los días, las mesas formaban hexágonos y los percheros tenían nuestro nombre, pero por muy bonita que fuera mi clase, no paraba de llorar.

Mi profesora se llamaba Ana, tenía gafas de pasta,era mayor, y estaba perdiendo la poca paciencia que tenía conmigo, la recuerdo bastante gruñona, la verdad. Me llevaron a la clase en la que estaba mi hermana, ella cursaba 2º de primaria. El colegio tenía tres plantas con sus respectivos pasillos, yo tenía mi clase en la planta baja, y mi hermana estaba en la misma que yo, mientras me llevaban, veía los murales que había pegados en los pasillos. Cuando llegué a clase, me sentaron a su lado, me dieron folios y lápices de colores; recuerdo que no paraba de preguntar a mi hermana si le gustaba mi dibujo, ella decía con resignación que si, me sentía triste porque en realidad nadie quería soportar a una niña que lloraba siempre, ni mi hermana, supongo que ella querría estar con sus amigas.

Cuando llego la hora de comer, salimos corriendo para llegar los primeros, allí, nos sentábamos por cursos, ese día había de menú puré de patata, cosa que odiaba, estuve castigada delante de la comida hasta terminar el recreo.

Después de comer siempre estaba más contenta, jugaba en clase con mis compañeros, siempre estábamos corriendo y gritando, mi prima rebeca y yo éramos inseparables, hacíamos pillerías juntas, siempre nos castigaban, pero si estábamos una con la otra, éramos felices. Me lo pasaba muy bien por que teníamos un montón de juguetes colores y libros, lo bueno de cuando jugábamos era que si perdíamos, lo hacíamos todos, igual que si ganábamos, así nadie se enfadaba con nadie, y para terminar la jornada, la profesora siempre nos dejaba escoger un libro y nos lo leía. De deberes nos mandaba decirles a nuestros padres lo que habíamos hecho ese día. La verdad es que teníamos mucha complicidad entre todos, y eso, se hecha en falta.

Raquel villar álvarez (rakel-87@hotmail.com)

No hay comentarios: