Tenía solo dos añitos cuando mi madre me dejó a las puertas del colegio en mi pueblo. El colegio realmente no era muy bonito: tres edificios de piedra, un patio muy grande con una fuente en el medio y otro patio mas pequeñito con un arenero.
Me puse a llorar, no quería que mi madre me dejase allí sola y abandonada.. cuando.. de repente apareció una mujer. Tenía media melena, era morena, y bastante mayor.. pero lo que mas miedo me daba era su bata blanca. Me agarró de la mano y me llevo para dentro; pienso que me fuí con ella por miedo de que nos hiciese algo malo a mi madre o a mi. Cuando entramos en la clase me llevé una gran sorpresa.. ¡era muy bonita! : Con muchos murales, un gran encerado detrás de la mesa de la profe, cuatro mesas con cuatro sillitas cada una y una alfombra muy grande con varios cojines para dormir la siesta. Allí estaban todos mis amigos del pueblo; Lore, Javi, Pablo y Albino.. al resto de niños no los conocía. Nos pusimos a pintar un dibujo que nos dió Piedad, la profe, también nos repartio material.. y ahí fué como descubri que Lore se comía las gomas de borrar y que Pablo desayunaba las esquinitas de los folios.. recuerdo que cantamos muchas canciones en círculo.. una de ellas era para aprender nuestros nombres. La mañana se me pasó muy rápido y a la hora de la salida.. no sé porqué.. cuando vi a mi madre detras de la verja, eché a correr hacia ella llorando como una posesa, con la mala suerte de que tropecé y me caí de morros.. y claro.. ¡mi primera cicatriz! Tres días me duró la inflamación.. pero también es verdad que desde ese día( despues de comprobar que mi madre estaba sana y salva) fuí al cole muy contenta.
Olalla Oulego Rodríguez
olallaouro@hotmail.com

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