Todas las mañanas venía nuestra profesora a recogernos a las casas en una furgoneta azul.
Recuerdo que ese día estaba muy contenta, como casi todos los días. Me divertía muchísimo en las clases, fue algo inolvidable. A veces, incluso me gustaría volver a aquella época.
La profesora era una mujer de mediana edad y de aspecto agradable. En cuanto a su carácter, puedo decir que era una persona tranquila, cariñosa... y, a veces, hasta graciosa. En general, nos trataba muy bien.
La relación con mis compañeros era relativamente buena aunque a veces nos peleábamos por los juguetes, pero al rato se nos pasaba y todo volvía a la normalidad. Hoy en día aún mantengo contacto con algunos.
Las tareas que se llevaban a cabo en el aula eran muy variadas, pero ese día recuerdo estar jugando con la plastilina y en las colchonetas.
En cuanto a la estructura de la clase no recuerdo muchas cosas, pero si que era de forma rectangular, tenía mesas y sillas pequeñas distribuidas de cuatro en cuatro (donde la profesora nos colocaba por orden alfabético) y una mesa más grande que era la de la profesora. También tenía una pizarra, un perchero (donde colgábamos nuestras chaquetas y merienda para la tarde), colchonetas...
La escuela en si era pequeña, pero tenía un enorme patio. Este estaba dividido en varias partes: en un lado tenía hierba, en otro arena y en otro tenía unos columpios donde siempre había una gran cola.
Desgraciadamente, las cosas han cambiado mucho.
Espero que tengáis suerte en las prácticas y que sea una experiencia inolvidable.
Elisabeth Vázquez Castro
eli0254@hotmail.com
No hay comentarios:
Publicar un comentario