Hoy ha sido un día muy estresante, pese a que esta semana está siendo menos intensa y agotadora que las anteriores. El motivo de mi "estrés" no es otro que el hecho de que Mario, el niño hiperactivo que hay en mi clase y que ya comenté en alguna ocasión, estuvo hoy especialmente insoportable en clase. Es un niño con una falta de atención enorme, y su trastorno no se reduce simplemente a su inquietud. Es incapaz de aguantar más de dos minutos haciendo algo, se distrae con cualquier cosa y se aburre con todo, mueve continuamente las manos y los pies, corre por la clase (arrastrándose también por el suelo) molesta a su compañera (que es la niña más tranquila de la clase, y un gran acierto el que la tutora los haya sentado juntos), interrumpe la clase, quiere hablar en todo momento, no respetando los turnos de palabra, es descuidado con el material y con las tareas que realiza, etc. Pese a ello, le he cogido un cariño inmenso y hoy estuve todo el día con él (como no permitía que la clase avanzara, lo cogí y me lo llevé a un rincón del aula y me senté con él durante toda la mañana). Es un niño muy cariñoso y hoy estuve dándome besos y abrazos a cada instante. También me he dado cuenta de que cada vez que me levantaba para ayudar a otro niño o niña él me agarraba del brazo y me pedía que no me fuera, que no lo dejara solo, y al hacerlo, inmediatamente él dejaba todo lo que estaba haciendo y volvía a perder el interés.
Lo cierto es que hoy acabé más agotada que nunca. Jamás hubiera imaginado que fuera tan difícil tratar con un niño hiperactivo. Pero me tendré que acostumbrar... Pues en una clase te puedes encontrar de todo...
Un saludo y a disfrutar lo poco que nos queda :)
Amanda Louro Pérez
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