¡Hola!
¿Qué tal chicas/os?
Yo sigo igual de encantada (o más) que el primer día de prácticas. A pesar de lo que conté en mi última entrada en el blog de que no me dejaban asistir a una clase, estoy realmente muy contenta en este colegio.
Todos los días me levanto con mucho entusiasmo y he de reconocer que voy a clase como si fuera a hacer un gran viaje a un país desconocido, en el sentido de que no sé lo que me voy a encontrar cuando entro en el aula, porque cada día pasa algo "nuevo".
Los/as niños/as se siguen portando bastante mal, son muy habladores y no atienden cuando la maestra les explica algo, pero aún así no cambiaría esta clase por ninguna otra, pues creo que en circunstancias así es como mejor se aprende. Y a modo de ejemplo, os voy a contar lo que me pasó el otro día... Veréis, hace unos días, la tutora tenía reunión en el recreo con los padres de un alumno, pero tal y como ella temía, aparecieron justo después del descanso, así que me dejó a mí al cargo de la clase. Me dejó unas fichas para que se las diera y estuvieran entretenidos. Hasta aquí todo bien. Lo realmente peliagudo vino cuando al cabo de unos 45 min. ya habían terminado todos los ejercicios... Yo no sabía si abrir cualquier libro de texto y mandarles algunos ejercicios o si hacer otra cosa, ya que corría el peligro de que les explicara algo de cualquier materia que la tutora no tenía pensado ver hasta más adelante y no se lo tomara muy bien. Pero de repente se me ocurrió una actividad, que pensé que no sería muy aburrida y así no estarían ociosos. Les di folios de colores, uno a cada uno, les dije que lo doblaran por la mitad y que íbamos a confeccionar un libro. Les dije que se inventaran un pequeño cuento, y que escribieran un título en la parte delantera de la hora y que hicieran un dibujo y escribieran una línea al menos en la parte interna. Esta actividad tuvo muchísimo éxito, tanto que incluso ayer la profesora volvió a hacerlo en clase, pues los niños querían hacer otro "cuento". Así logré mantener a los/as niños/as en silencio, estuvieron muy entregados y muy contentos haciendo su cuento, incluso algunos me lo regalaron. La tutora volvió al cabo de más de una hora y media, que fue el tiempo que estuve sola con los niños, pues la reunión con los padres se alargó más de lo previsto. En todo momento supe llevar la clase y logré mantener a los niños en silencio y en sus pupitres (que ya de por sí es algo difícil, ya que en esta clase suelen correr de un lado para otro y no paran quietos ni un segundo). No os voy a negar que al principio pasé un poco de apuro, al no saber qué hacer, pero lo solucioné rápido. Y es que en la práctica es muy importante disponer de recursos, pues nunca se sabe lo que puede pasar... (desde ese día estoy mirando por todos lados actividades para hacer en primaria, por lo que pueda pasar...).
Saludos,
Amanda Louro Pérez
No hay comentarios:
Publicar un comentario