Después de llevar 5 días de practicas, estoy sorprendida de muy gratamente, de “mis niños” de su gran energía y mis enormes ganas por aprender cada día un poco más.
Las practicas las realizo en el colegio Compañía de Maria, mi curso es 2º de ED. Primaria, y estoy con la misma profesora que me dio a mi en este curso hace ya unos cuantos años.
Hoy ha sido un día para mi clase, ya que ha venido un chica para realizar un estudio para la facultad de pedagogía, así que en lugar de leer como hacemos todas las mañanas a primera hora, hoy se separaron para hacer la actividad que se proponía, la cual era individual, y estaba basada en compresión lectora, realización de ejercicios y lectura individualizada de determinadas palabras. Después de hacer un introducción a los niños se les veía un poco abrumados, en tensión y unas palabras de calma por parte de mi profesora hicieron que todo estuviese más tranquilo, terminado el ejercicio de lectura, fueron llamados individualmente para realizar otra actividad. Mientras tanto los demás nos quedamos terminando unos ejercicios de cálculo (sumas y restas), y yo ayudando en la actividad de comprender a cada uno de ellos e intentando que poco a poco lo hicieran ellos solos…pero es una tarea difícil porque están continuamente llamándote y rogando que les ayudes…
Poco a poco va pasando la mañana y de pronto…alegría recreo….cuando les fui a recoger para volver a subir a clase me encontré con casi de todo, botones de mandilones arrancándoos (misteriosamente era inexplicable y nadie tenia la culpa) un par de caídas que habían terminado algún que otro rascasazo pero son unos niños muy valientes y como sino pasara nada.
Una vez en clase como la profesora no había llegado estuve hablando con ellos del asunto de los botones arrancados, intentado explicarles que hay que tener cuidado, que no se puede andar a golpes y empujones, y que no estábamos haciendo un juicio buscando un culpable sino que era importante que comprendieran que así no se arreglan las cosas. Después de un segundo de silencio un millón de manos levantadas contando sus anécdotas sobre mandilones rotos, caídas y demás. Una vez entrada la profesora en clase se pronuncio un palabra maldita para mi desconocida hasta entonces DICTADO… ese coro diciendo ¡oooooooohhhhhhhhhh, no, no dictado no! Pero resignadamente poco a poco comenzaron a coger las hojas y comenzó. Silencio absoluto mientras la profesora dictaba a excepción de algún me perdí, o voy atrasado. Cuando se termino el dictado toco corregir, y entonces comprendí porque lo odiaban tanto, el que tuviera muchas faltas debía copiar de nuevo el dictado o sino aquellas palabras que tuviera mal. Y por fin después de corregir y copiar muchas palabras llego la hora de comer.
Cuando llegue por la tarde había hablado con la profesora de poner al día a un niña que necesita clase de refuerzo porque va un poco mas atrasada y tiene alguna dificultad en el aprendizaje, así que mientras los demás niños comenzaban con unas actividades de plástica y otros terminaban las copias del dictado yo me dedique a hacer sumas, restas y alguna actividad de escritura con ellas. No he avanzado mucho sinceramente, pero le dije a mi profesora que no iba a dejar de luchar para que alcanzara al resto por lo menos hasta que fuera no iba necesitar ir a refuerzo mientras yo estuviera allí. Espero poder conseguirlo….
Ya os contaré como ha terminado mi reto.
Espero que todo estéis disfrutando tanto como yo.
Catalina Pena Mallón
No hay comentarios:
Publicar un comentario