martes, 18 de noviembre de 2008

Después de dos días de prácticas...

¡Me encanta ser profe!

Ayer entré en el colegio, el CEIP Bispo Guerra Campos, con paso tembloroso e indeciso (he de reconocer que un también estaba un poco asustada), pero era tanta la ilusión por empezar que todas esas sensaciones desaparecieron al ver a los primeros niños asomando por el portal.
La directora me asignó la clase de 1º A, pues era la más problemática y le vendría bien a la tutora una ayuda. Como vi más adelante, en esta clase hay tres niños muy revoltosos que alteran el ritmo de la clase, y entre ellos se encuentra Mario, que es hiperactivo y ya está siendo tratado por un pedagogo. En general, esta clase compuesta por 20 niños y niñas es muy conflictiva, pues la mayoría de los niños y niñas son muy habladores y les cuesta prestar atención. Tampoco saben leer ni escribir, a excepción de unos pocos que ya están iniciados en el sistema de la lectoescritura. Por ello, es difícil explicar un tema o proponer ejercicios, puesto que no todos son capaces de acabar al mismo tiempo y entre unos y otros hay un gran abismo.
El primer día de prácticas lo pasé un poco mal, porque mi tutora, Mª Luz, no vino las primeras horas, aunque a lo largo de la mañana me fui adaptando a los cambios. Durante esas horas en las que la tutora no estuvo, fueron viniendo maestros sustitutos y entre ellos y yo fuimos preparando las clases sobre la marcha. Lo cierto es que faltó un poco de coordinación, porque la tutora no había dejado nada preparado y desconocíamos lo que los niños estaban aprendiendo en ese momento. Sin embargo, el hecho de que ya el primer día faltara la tutora tiene sus ventajas, porque de esta manera fui conociendo a algunos miembros del claustro de profesores; pero también tiene sus inconvenientes, pues tuve que ayudar a impartir las clases y mi falta de experiencia me jugó una mala pasada.
Tanto ayer como hoy me pasé toda la mañana de mesa en mesa, ayudando a los/as niños/as con los ejercicios y resolviendo las dudas si era necesario. Algo que me llamó la atención fue la "Hora de leer", que no es una asignatura, sino un tiempo (veinte minutos antes del recreo) de relax. La "Hora de leer" no está destinada a estar en silencio como contraposición a disfrutar jugando, es simplemente otra forma de placer. No es una asignatura, ya que no se evalúa la evolución del propio niño o niña, ni se trata de mejorar su comprensión lectora. Tampoco es un trabajo; la hora de leer es hora de placer y en esos veinte minutos los niños y niñas pueden leer lo que quieran, ya que ese tiempo está dedicado a la lectura, al descando, esto es, a "desconectar" del ritmo de las clases, por lo que lo importante no es lo que leen, sino que lean y disfruten leyendo.

Rincón de lectura

Otra peculiaridad son los "cinco minutos de tortuga", que consiste en que los niños y las niñas se relajen después de alguna actividad como la caligrafía, que puede ser muy agotadora para ellos, por lo que acaban muy cansados. En esos cinco minutos los/as alumnos/as permanecen sentados en sus pupitres, con la cabeza apoyada sobre la mesa y los ojos cerrados, y respirando muy lentamente.

Pupi, la mascota de la clase

En este colegio, y supongo que en el resto de colegios de Galicia, se está llevando a cabo "Las mochilas viajeras", iniciativa promovida por la Xunta, que consiste en que cada semana, un niño de la clase se lleva a su casa una mochila con varios libros de géneros distintos (libros de aventuras, poesía, revistas...), junto con una hoja explicativa para los padres informándoles de la actividad. Esta iniciativa pretende fomentar el hábito de la lectura, tanto en los niños como en los padres, pues si los padres leen, los niños también lo harán. Se trata de que los padres y madres compartan un tiempo de su ajetreada vida con sus hijos.

Hoy me pasé la mayor parte del tiempo ayudando a Mario, pero me estoy dando cuenta de que no debo estar todo el rato pendiente de él, pues cada vez que algún otro niño levantaba la mano y yo me acercaba a su mesa para ayudarle, Mario me pedía que no me fuera, y en cuanto yo me iba, él se distraía y no seguía con el ejercicio. Es un niño muy inquieto y activo e interrumpe frecuentemente la clase, no dejando hablar a sus compañeros. Y no sólo Mario, sino que también hay otraniña, Ainoa, que es muy lenta, siempre es la última en entrar, la última en salir, la última en terminar sus tareas..., en fin, es la última en todo, y "gracias" a ella estoy aprendiendo a ser un poco más paciente.

Sinceramente, estoy encantada con esta clase, ya que cada niño y niña es especial y tiene algo que aportar y seguramente aprenda muchísimo de ellos (y espero que ellos también aprendan algo de mí). Mi tutora es muy amable y agradable, incluso me animó a que cuando me sienta preparada o así lo desee imparta alguna clase yo sola. Por lo que de momento estoy contentísima con las prácticas. Está siendo una experiencia inolvidable.

Aquí os dejo algunas fotos que saqué ayer justo después de que los niños se fueran al recreo. No se ve muy bien, porque las hice con el móvil, pero más adelante intentaré sacar alguna más y ya las subiré.



Un saludo y ¡suerte en las prácticas!


Amanda Louro Pérez

1 comentario:

usuario dijo...

Jaja, muchas gracias por los ánimos, desde luego estamos en la misma tu y yo. Los hiperactivos es una pasada lo que se mueven,jajaj.

besos.


Nos vemos

Gael