El último día de prácticas, el viernes, fue un día muy especial en el que sentí que no me equivoqué aquel día, hace ya muchos años, que dije que de mayor quería ser maestra.
Ese último día lo dedicamos a seguir con los motivos navideños, y así estuvimos hasta que llegó la hora en que nos tocaba ver a los Reyes Magos. Todos los primeros de primaria les cantaron un villancico y al finalizar la actuación los Reyes les dieron unos pastelitos y chocolates que los niños recibieron con gran entusiasmo. Aunque toda esa emoción desapareció al volver a clase, ya que nada más llegar un niño le dijo a sus compañeros que “eran Reyes de mentira, porque tenían tacones y dos de ellos se parecían mucho a las profes de Religión y de Ingles”. Me hizo mucha gracia y ahí pude comprobar (si no lo tenía más que comprobado ya) lo espabilados y pícaros que son los niños.
Después del recreo mi tutora se tuvo que ir y yo me quedé sola con ellos hasta la hora de la salida. La Jefa de Estudios vino un par de veces a la clase para ver si iba todo bien y si necesitaba que me mandaran a alguien, para no tener que estar sola con ellos tanto tiempo. Pero le dije que no hacía falta, que me encantaba estar con ellos y sobre todo el último día. Les leí un cuento, que ellos escucharon con mucha atención, les dejé hacer un dibujo y luego les di las notas y un regalito que yo había hecho (unas bolsitas con papeles transparentes de colores en las que dentro metí varias golosinas y bolas de chocolate y cerré con un lazo al que también até unas tarjetitas navideñas personalizadas) para cada uno de ellos. A Ana, que estaba de cumple ese día, le hice otro regalo aparte y le envolví unas cuantas chuches que me había traído su madre, porque esta niña es celíaca y yo no sabía exactamente qué golosinas podía comer, así que decidí hablarlo con la madre días antes para que me anotara lo que podía comer, pero ella prefirió traerme las golosinas directamente.
Cuando todos ya habían recibido su regalo se empezó a armar gran revuelo en la clase y no había quien los calmara. Estaban muy excitados y contentos, a la par que tristes, porque no querían que me fuese del colegio. Incluso algunos, cuando sonó el timbre que indicaba que ya era hora de irse a casa, se acercaron a mí y me dijeron al oído: “eres la mejor profesora”, lo que me halagó y me dio ánimos para seguir estudiando y llegar a ser lo que ellos ya piensan. Desde el instante en que llegué a esta clase y conocí a estos niños y niñas me sentí como en una nube, pues día a día me hacían sentir la persona más importante del mundo.
Al inicio de las prácticas comenté algo acerca del Plan Lector, más concretamente sobre la “hora de leer” y las “mochilas viajeras”. Pues bien, el Proyecto Lector hay que concretarlo cada curso en el correspondiente Plan Lector, que pasa a formar parte de la Programación General Anual. Dado que este año lo pusieron en práctica por primera vez, y que estaban más limitados de tiempo, les pareció más razonable ir desenvolviendo el Proyecto gradualmente, de manera que cada ciclo elija qué actividades quiere realizar -una, dos, tres…- de las siguientes actividades contenidas en el Proyecto: hora de leer, mochilas viajeras, itinerarios lectores, proyecto documental y actividades de animación. En el claustro acordaron en septiembre de este año poner en marcha la “hora de leer”, recurriendo para ello a los libros que ya había en las aulas, con la posibilidad de hacer intercambio entre ellas, y los que traigan los niños y las niñas de sus casas. Esta misma semana los/as maestros/as del primer ciclo se reunieron para elegir qué libros solicitarían a una editorial, puesto que les habían concedido un presupuesto destinado a tal fin.
Respecto a los documentos del centro, he tenido acceso a todos y cada uno de ellos (PEC, PCC, Programación General, Memoria Anual, Programación Didáctica…), eso sí, no he podido sacarlos del centro escolar, pero me han permitido verlos cada vez que lo he necesitado. La tutora se preocupó muchísimo por que yo viera todos los documentos y me ha hecho partícipe en todo momento de lo que sucedía en el colegio. Me ha dejado llevarme a casa las unidades didácticas de los libros de texto, para que viera cómo estaban elaboradas, a qué le daban más importancia… E incluso me da dejado sacar libros de la biblioteca del colegio. Me ha ayudado en todo lo que ha podido más, por lo que le estoy muy agradecida.
En fin, que ésta ha sido una experiencia inolvidable y me ha servido para darme cuenta de qué es lo que quiero y lucharé por conseguirlo.
Os deseo a todos/as una ¡FELIZ NAVIDAD y PRÓSPERO AÑO NUEVO!
Saludos,
Amanda Louro Pérez
2 comentarios:
que suerte has tenido, bueno yo no me puedo quejar tampoco de el prestamo de los documentos, pero no me han dejado ver las unidades didácticas, me han dicho que los documentos los podia mirar, pero no he recibido el apoyo que tu has recibido, que envidia!!,aún asi el colegio que me tocó me encantó y el año que viene repetiré.
raquel villar álvarez (rakel-87@hotmail.com)
Pues sí, la verdad es que se han portado muy bien. Pero seguramente el año que viene escoja otro colegio (concertado, tal vez) para ir formándome una idea de otros tipos de colegios...
Amanda Louro Pérez
aaliyah_crazy@hotmail.com
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